Pasemos Al Otro Lado Con Dios

¿Alguna vez has sentido que quieres hacer algo pero no estás seguro de que sea lo correcto? O tal vez sucedió algo que te hizo detenerte y pensar: "¿Esto realmente está sucediendo?". Bueno, estoy aquí para decirte que Dios siempre está con nosotros. No sólo está ahí cuando lo necesitamos o sólo cuando lo invocamos, sino que siempre está ahí esperando que abramos nuestros corazones y nuestras mentes para poder guiarnos a través de los cambios de la vida.

Pasemos Al Otro Lado Con Dios

Índice de Contenido
  1. Ya no tengo miedo de soltarme porque sé que Él cuidará de mí.
  2. Dios me llevará a través del laberinto hasta el otro lado.
  3. Dios sólo quiere llevarnos al otro lado.
  4. Dios no nos va a dejar en nuestro dolor, nos va a llevar al otro lado.
  5. ¡Vamos al otro lado con Dios!
  6. Podemos confiar en Dios para superar los momentos difíciles.
  7. Conclusión

Ya no tengo miedo de soltarme porque sé que Él cuidará de mí.

Ya no tengo miedo de dejarme llevar porque sé que Él cuidará de mí. Veo que Dios tiene un plan para mi vida y que me guiará a través del laberinto hasta el otro lado, pero sólo si se lo permito. Dios es el único que puede sacarte de los momentos difíciles de tu vida, y a veces eso significa soltar el miedo y confiarle nuestras vidas.

Dios me llevará a través del laberinto hasta el otro lado.

Mientras estés en el laberinto, Dios estará contigo. Estará a tu lado, tomándote de la mano en cada paso del camino. También te ayudará a guiarte hasta el otro lado del laberinto de la vida. El laberinto es un símbolo de la vida misma: es un viaje con vueltas y revueltas, pruebas y triunfos; tiene sus altibajos; pero en su centro hay una verdad eterna que nos espera a todos: "Yo soy la Resurrección".

Dios sólo quiere llevarnos al otro lado.

Siempre he tenido miedo a la oscuridad. De niño, me daban miedo los monstruos que se escondían en el armario o debajo de la cama. A medida que crecía, mis temores se hicieron más complejos y matizados: ¿y si el avión se estrella y morimos? ¿Y si alguien descubre que soy gay? ¿Y si la gente sabe qué tipo de persona soy realmente?

De joven, estas preguntas siguieron atormentándome. ¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? ¿Por qué Dios nos permite sufrir tanto dolor a veces? ¿Se puede confiar en Dios con nuestras vidas cuando permite tanto sufrimiento a sus propios hijos?

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He luchado con la fe desde la infancia; sin embargo, un día, de adulto, algo cambió dentro de mí: dejé de cuestionar la existencia de Dios y empecé a buscarlo en serio.

Dios no nos va a dejar en nuestro dolor, nos va a llevar al otro lado.

Dios no nos dejará en nuestro dolor, nos llevará al otro lado. Dios está con nosotros en nuestro sufrimiento y Dios no nos dejará solos para llevar la carga de eventos o situaciones dolorosas. Dios sabe lo que estamos experimentando y se preocupa profundamente por ello. Quiere ayudarnos a superar estos tiempos difíciles y nos promete que hay esperanza para el mañana si confiamos lo suficiente en Él hoy. Un hombre sabio dijo una vez: "No hay dolor tan grande que no pueda convertirse en una bendición confiando en Dios".

¡Vamos al otro lado con Dios!

¡Vayamos al otro lado con Dios! ¡Vayamos al OTRO LADO con Dios! ¡Vayamos al otro lado con Dios! Vayamos al otro lado con Dios. Sí, este es un mensaje muy positivo. No es tan difícil, pero requiere cierto compromiso y atención. Significa que tienes que dejar de hacer lo que siempre has hecho hasta ahora, creer en algo nuevo y empezar a creer en algo diferente de lo que todo el mundo cree sobre la vida y la muerte.

Podemos confiar en Dios para superar los momentos difíciles.

La conclusión de esta historia es que podemos confiar en Dios para superar los momentos difíciles. El principio bíblico de no tener miedo, sino de confiar en la fuerza y la guía de Dios para que nos guíe a través del laberinto es algo que todos podemos aplicar en nuestras propias vidas.

Es cierto que hay muchas formas de salir de nuestros problemas y pruebas, como confiar en nosotros mismos, apoyarnos en amigos o familiares, o incluso intentar solucionar el problema por nosotros mismos. Sin embargo, cuando se miran estas soluciones con una perspectiva eterna, no funcionan tan bien como tener a alguien que ha pasado por todo tipo de dificultades antes de guiarnos a través de ellas ahora.

Conclusión

Sé que puede ser difícil confiar en Dios en medio de nuestro dolor, pero la verdad es que Él quiere que acudamos a Él en busca de consuelo y paz. A través de su Hijo Jesucristo, tenemos la oportunidad de pasar de esta vida a la eternidad con Dios. Espero que mi historia te haya inspirado de alguna manera porque es un recordatorio de lo lejos que llegará Dios para llevar a sus hijos a casa.

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