Reflexión Bíblica De Efesios 1:7

Pablo escribe una carta a los efesios en la que destaca su interés por ellos. Dice que está rezando por ellos, y que Dios le ha dado un mensaje de gracia para ellos. Pablo quiere que lo entiendan y lo vivan.

Índice de Contenido
  1. Pablo tiene una oración para los efesios.
  2. El misterio de Cristo para nosotros.
  3. Entendamos las riquezas.
  4. La gracia en acción.
  5. Para llevar:

Pablo tiene una oración para los efesios.

"Gracia y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo". Pablo tiene una oración para los efesios, pero también es una oración general para todos los cristianos. Pablo ora para que "seamos llenos de toda la plenitud de Dios" (v19). No se trata de una petición para que obtengan más gracia o encuentren más paz.

Más bien es un reconocimiento de que estamos llamados a estar llenos de todo lo que Dios nos ha dado en Cristo; esto incluye su amor y su presencia, así como sus dones de fuerza necesarios para realizar su obra en la tierra (v19-23).

Esta sección concluye recordándonos que podemos tener confianza en lo que Dios ha hecho porque ya nos ha dado todo lo que necesitamos para realizar su obra aquí en la tierra (vv24-29).

El misterio de Cristo para nosotros.

Puede que hayas oído la frase "El misterio de Cristo". Quizá te preguntes: "¿Qué es este misterio? ¿Cómo es un misterio? ¿Qué significa para nosotros participar en el misterio de Cristo?"

La palabra traducida como "misterio" en Efesios 1:7 es una de las varias palabras griegas que pueden traducirse como "misterio". Indica algo que antes estaba oculto pero que ahora se ha revelado a través de la obra de Dios en Jesucristo (Ef 3:3)

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En otras palabras, como hemos sido salvados por la gracia a través de la fe en Jesús y su obra en nuestro favor en la cruz del Calvario (Gálatas 2:20), ahora podemos conocer cosas de Dios que antes estaban ocultas para nosotros; como lo profundo que es su amor por nosotros (Romanos 5:8) y lo grandes que son sus planes para nosotros (Mateo 13:11).

Entendamos las riquezas.

Somos ricos en Cristo

Somos ricos en Cristo porque es nuestro Salvador y Señor. Él nos ha dado todo lo que necesitamos para pasar por esta vida, incluido el perdón de los pecados y la paz con Dios (1:7). Todo lo que necesitamos viene de él:

 "Porque por gracia habéis sido salvados mediante la fe -y esto no procede de vosotros, sino que es un don de Dios-, y no por obras, para que nadie pueda presumir" (Efesios 2:8-9).

De hecho, incluso antes de que naciéramos de nuevo (es decir, de que nos salváramos), Dios nos amó con un amor eterno que le motivó a enviar a su Hijo al mundo para que muriera por nosotros en la cruz y pudiéramos tener vida eterna (1 Juan 4:19). ¡Qué Padre tan asombroso!

Somos ricos en las riquezas de su gracia

Como cristianos, nunca debemos dejar de asombrarnos de lo mucho que Dios nos ama. El apóstol Pablo dice que este increíble don proviene de "las riquezas de la gracia [de Dios]", donde nos ha prodigado "todas las bendiciones espirituales en los lugares celestiales" (Efesios 1:3).

Sería imposible para cualquier ser humano ganarse una bendición tan grande, pero afortunadamente no hace falta nada para recibirla, excepto la fe: una simple creencia en Jesucristo como nuestro Salvador y Señor.

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La gracia en acción.

La gracia no es pasiva. La gracia es un don de la misericordia de Dios, y es algo que experimentamos cada día. No nos ganamos la gracia mediante nuestras acciones o méritos, sino que la recibimos por la fe y la confianza en Jesucristo como nuestro Señor y Salvador.

En Efesios 1:7, la palabra "en" implica que estamos cubiertos por el amor de Dios en toda su plenitud: nos protege de influencias malignas y de trampas como el pecado (Efesios 1:13).

Cuanto más crezcamos en la fe en Cristo y en su Palabra, más reconoceremos lo mucho que Dios nos ama cada día, y este conocimiento nos hace humildes ante él porque no hay nada que podamos hacer para merecer tanto amor de su parte.

Para llevar:

La gracia de Dios es el tema principal de este pasaje. Es una bendición, es un misterio y es para nosotros (Efesios 1:7). La gracia es también para los efesios y la iglesia en general: la gracia derramada en Jesucristo (Efesios 1:8).

Al leer este pasaje con tu comunidad o grupo de estudio, considera cómo la gracia de Dios puede ser a la vez misteriosa y transformadora. La gratitud por la misericordia de Dios nos lleva a adorar a nuestro Creador, que nos redime por medio de Jesucristo.

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