El hogar El primer blanco de nuestras bendiciones y maldiciones – Reflexiones Generales

El hogar el primer blanco de nuestras bendiciones y maldiciones, y esto es una realidad que podemos visualizar en nuestro diario vivir donde vemos cómo el enemigo buscar destruir los hogares. Por lo general, las personas piensan que maldecir es expresar la palabra como tal, y si no la pronuncian pues, no está pasando nada, sin embargo la palabra maldición encierra un conglomerado de situaciones negativas, en la que no solo somos envueltos, pasamos a ser víctimas.

Índice de Contenido
  1. El hogar el primer blanco de nuestras bendiciones y maldiciones – Reflexiones Generales
  2. Cómo se libra el individuo de las maldiciones
  3. La importancia de las palabras de bendición
  4. La bendición en el hogar

El hogar el primer blanco de nuestras bendiciones y maldiciones – Reflexiones Generales

La palabra maldecir en grandes rasgos encierra desearle el mal a alguien es una especie de castigo dado con el poder que tienen las palabras, por lo general en el hogar las personas tienden decretar palabras que se fijan en sus vidas y luego no se sabe por qué ocurre tal o cual situación, de hecho hay dos tipos de maldiciones las que usted se adjudica y la que usted le cede a otros.

Las maldiciones o abominaciones que se adjudica usted, mismo de manera consciente o inconsciente, es una acción que hacemos sin darnos cuenta es decir palabras que nos decimos o expresiones como por ejemplo a mi nadie me quiere, yo saque todo lo negativo de tal o cual, no pude heredar sino lo malo.

Cuando usted, habla dentro o fuera del hogar, ese contenido que expresa vine del corazón, y es lo que usted siente de verdad, de hecho en la biblia Dios lo dice lo que sale de la boca del corazón proviene, entonces el término era jugando no es válido en este tipo de situaciones por lo tanto es recomendable que deje de etiquetarse, cambie esas expresiones negativas.

Existe auto maldiciones por ignorancia o miedos, por ejemplo, una niña de 10 años, vio morir a su padre, y al ver, el gran dolor de su madre, dijo, que nunca se casaría, ya adulta y feliz, pero preocupada porque no se casaba decidió pedir a Dios limpiara su camino de maldiciones, porque quería casarse y no entendía el porqué no ocurría, finalmente se detectó, su auto maldición.

Desde el punto de vista bíblico notamos como Rebeca la madre de Jacob, en Génesis 27: 12-13 “Quizá me palpará mi padre, y me tendrá por burlador, y traeré sobre mí maldición y no bendición. Y su madre respondió: Hijo mío, sea sobre mí tu maldición; solamente obedece a mi voz y ve y tráemelos” este acto de rebeca le generó, la maldición de nunca más ver a su hijo Jacob.

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Y todo fue, porque Jacob, estuvo todo el tiempo huyendo de su hermano Esaú, para que no lo matara, Rebeca más nunca vio a su hijo, porque el mismo tenía que estar huyendo, por ello usted, debe ser cuidadoso de lo que dice de usted mismo o hacia usted, hay veces que sumimos situaciones sin analizar primero que estamos pronunciando, Rebeca por darle un beneficio a Jacob, se maldijo.

Las palabras que salgan de su boca, tiene poder ya sea para bien, o para mal, por ello a partir de este momento analice cada palabra que diga con relación a usted, frene cada maldición que le está restando años de vida y la capacidad de hacer la voluntad de Dios, seguramente usted cada día asegura en su vida cosas que nunca han sucedido y de la noche al mañana empiezan a suceder.

Por otro lado encontramos las maldiciones o abominaciones hacia su prójimo, al igual que en el caso anterior estas pueden ser echadas de manera consciente o inconsciente lo clave e importante es el efecto que generan las mismas sobre cada individuo, por lo general cuando son enviadas a un prójimo, llámese hijo, hija, esposo, esposa, cualquier familiar, o individuo se dicen bajo el efecto de ira.

En la actualidad oímos muchas veces a padres o madres, molestos y sin temor a Dios, maldicen a sus hijos, o le dicen palabras ofensivas, denigrantes que maltratan el alma, de hecho una gran parte de la sociedad toma las mismas como moda o algo normal de la familia, este tipo de palabras que salen de nuestras bocas son maldiciones matan poco a poco al individuo.

Hoy día los científicos han desarrollado técnicas, que les permiten analizar al individuo para determinar, de donde vienen ciertas afecciones que posee de inseguridad, represión y hasta infelicidad, y casi todas están asociadas al hogar, a palabras que fueron dichas una y otra vez, durante toda su vida, ejemplo tú si eres torpe, quítate inútil, igualito que tu padre no sirves par nada.

Es necesario recordarle que usted, no vive en la tierra y se desarrolla solo en el plano de carne y sangre, su esencia como individuo esté en el plano espiritual y ese que el diablo quiere destruir a como dé lugar, para ello todo argumento que le dé será de su máxima utilidad, al pronunciar toda palabra de maldición, él enviara a sus súbditos para que se ejecute y así ir apoderándose de su vida.

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Cómo se libra el individuo de las maldiciones

Como y hemos visto, es necesario cambiar nuestra manera de pensar y actuar y la única manera de cambiar este tipo de situaciones es a nivel espiritual recordando que la biblia dice que no es contra carne ni sangre que los individuos luchamos es contra espíritus del mal y sus ejércitos, porque el objetivo del diablo que Jesucristo lo reprenda es robar su alma, para la muerte.

Tenga siempre presente que Dios, le ha dado al humano autoridad y poder para bendecir o maldecir con la palabra, por ello debemos ser sumamente responsables y cuidadosos con lo que decimos ya sea en nuestro hogar o cualquier otro entorno. En Proverbios 26: 2 dice: “Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, Así la maldición nunca vendrá sin causa.”

Es decir, sus palabras son oídas y ejecutadas no sea verdugo de su lengua, las maldiciones, una vez pronunciadas tarde o temprano se ejecutaran ya sea para usted mismo, como para sus hijos, esposo o esposa o cualquier familiar u amigo al cual le extienda esas palabras, recuerde tenemos el poder de la palabra porque Dios no los ha dado y Dios no miente.

Para romper con este tipo de maldiciones debemos primeramente ser humildes en reconocer que hemos hecho las cosas mal, que es necesario cambiar y que solo podemos lograrlo por medio de nuestro Jesucristo, ore o hable con Dios, arrepiéntase de todo corazón y pídale a Dios, que le ayude, ya que usted necesita y quiere cambiar de actitud en la vida.

Solo Dios puede dejar sin acción todas esas palabras de maldición que han sido pronunciadas dentro o fuera del hogar, de usted en contra usted, de su familia contra usted, y de usted en contra de su familia, la mejor y más sana forma de cambiar ese vocabulario de maldición es con la armadura de Dios, la cual es la Sagrada Escritura, pídale a Dios que le dé sabiduría.

En Efesios 26:18-19-20 dice: “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.”

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Recuerde que Dios le dio el poder de la palabra, ya sea para bien o para mal, usted tiene el poder entonces con Jesucristo por delante de usted, reprenda, ate y ligue toda maldición que ha hecho de manera consciente o inconsciente, con la autoridad que le ha dado nuestro Dios Todopoderoso, empiece a limpiar todo ese mal que ha querido robarle la paz y la vida eterna.

La importancia de las palabras de bendición

Tomando en cuenta que bendecir es decir el bien y el cristiano la expresa como una oración hecha al Dios Todopoderosos con el objetivo de que mire a su pueblo con gracia y benevolencia, de hecho cuando nuestro Señor Jesús estuvo en el mundo demostró el poder de esta palabra, bendiciendo siempre a los alimentos, el vino, a los niños, y todo era en bendición y agradecimiento.

En Lucas 24:50-51 “Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo.” Jesucristo una vez resucitado antes de acceder a la diestra de Dios Padre, bendijo a sus discípulos, al ser bendecido sabemos que pase lo que pase Dios estará con nosotros y siempre nos guiará por el bien.

La bendición en el hogar

Nuestros hogares son el blanco de toda bendición que decimo su hacemos para nosotros como para nuestra familia, siempre teniendo presente que la bendición de Dios padres es elemental para poder superar todos los retos que se nos presentan ene la vida, sin la bendición de Dios, nuestra familia y de nosotros mismos, no podremos superar nada, más bien es un pesar.

El hogar El primer blanco de nuestras bendiciones y maldiciones
El hogar El primer blanco de nuestras bendiciones y maldiciones

Cuando en nuestra familia nos bendecimos, Dios mira con agrado esta gratitud y nos mira y podemos estar seguros de que su bendición cae sobre cada uno de nosotros, ayudándonos a superar las pruebas para poder realizar u voluntad la cual es buena, agradable y perfecta para cada uno, con la bendición de los unos para los otros Dios está con nosotros y nunca estaremos solos en la vida.

Para finalizar, es necesario que mire con detalles todo lo que ha causado y le han causado las palabras de maldición que usted ha dicho en contra suya y de los demás integrantes de su familia, el poder que Dios nos ha dado en las palabras que decimos no deben ser de maldición sino para bendición, para la honra y gloria de nuestro Señor Jesucristo.

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Ore todos los días de su vida pidiéndole a Dios que perdone sus pecados, ya que somos de carne y sangre y eso nos hace propensos y débiles ante esté, tenga en cuenta que si le pedimos a Dios que nos ayude de todo corazón y arrepentidos por nuestras faltas, él lo hará, renunciemos en nuestro corazón, mente y acciones a esas maldiciones, que vivimos haciendo.

Es necesario que nutramos nuestro espíritu y carne con la palabra de Dios, que en nuestro corazón solo existan palabras que bendigan cada milímetro de nuestro entorno, mente y alma, para que Dios, siempre nos mire y bendiga nuestros hogares fuetes de formación y fortaleza.

Dra. Mercedes Pérez Sarrameda

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