Qué Hacer Con Los Conflictos Según La Biblia

Por muy buenos que seamos en la resolución de conflictos, siempre habrá momentos en los que nos enfrentemos a dilemas y conflictos. A veces estos conflictos son pequeños, como el hecho de no poder decidir qué ropa ponerse o qué comer en la cena, pero otras veces pueden ser mucho más serios, ¡incluso pueden llevar al divorcio!

En este artículo veremos algunos consejos que ofrece la Biblia sobre la resolución de conflictos. Algunas de estas ideas pueden parecer intuitivas; otras pueden sorprenderle. En cualquier caso, espero que te ayuden a superar cualquier dificultad que encuentres en la vida.

Qué Hacer Con Los Conflictos Según La Biblia

Índice de Contenido
  1. La Biblia ofrece varias maneras de manejar los conflictos en nuestras vidas.
    1. 1. Perdonar
    2. 2. Orar
    3. 3. Ser honesto
    4. 4. Consigue la sabiduría de los demás
    5. 5. Saber cuándo elegir tus batallas
  2. En todos los conflictos es importante orar y perdonar para que el conflicto se resuelva por sí mismo.
  3. Conclusión

La Biblia ofrece varias maneras de manejar los conflictos en nuestras vidas.

La Biblia ofrece varias maneras de manejar los conflictos en nuestras vidas. Algunas de las más comunes implican manejar los conflictos a través de la oración y la meditación, pero también hay enfoques más prácticos que pueden ayudarte a manejar los conflictos.

Tal vez la forma más obvia de resolver los conflictos sea evitarlos por completo, especialmente si van a ser particularmente estresantes o desagradables. Sin embargo, esto no siempre es posible: a veces no tenemos más remedio que lidiar con algo que no nos gusta nada, ya sea un compañero de trabajo enfadado o un familiar difícil. En estos casos, he aquí algunas medidas que puedes tomar:

  • Toma el control de tus emociones. Intenta no dejar que tu ira te supere y date tiempo (y quizás espacio) para alejarte de lo que está causando el problema antes de afrontarlo de frente; esto ayudará a evitar que las cosas se intensifiquen demasiado y a garantizar que ambas partes implicadas mantengan la calma durante las discusiones posteriores.

1. Perdonar

El perdón es una elección que debe hacer la persona que ha sido herida. No es olvidar, no es negar el dolor causado y no significa permitir que el abuso continúe sin consecuencias. "Perdonar a alguien significa asumir la responsabilidad de tus propios sentimientos, pensamientos y acciones, en lugar de culpar a los demás de cómo te sientes o te comportas en respuesta a ellos.

Un error común de la gente sobre el perdón es asumir que perdonar significa condonar una ofensa o excusar el mal comportamiento de otra persona. Esto lleva a muchas personas a una trampa en la que se quedan atascadas en su ira porque temen ser percibidas como "no perdonadoras" si buscan justicia o exigen un cambio a quienes les han hecho daño (por ejemplo, los maltratadores).

El perdón no significa pasar por alto o ignorar el mal comportamiento, sino que implica cambiar nuestro enfoque hacia lo que podemos hacer nosotros mismos para avanzar, en lugar de quedarnos atascados culpando a los demás de nuestra situación mientras les dejamos libres de cualquier consecuencia de sus acciones contra nosotros [ref].

2. Orar

Orar por la sabiduría, la paz y el entendimiento es el segundo paso de la resolución de conflictos según la Biblia. La palabra sabiduría significa "la capacidad de tomar buenas decisiones" y viene de la palabra griega sapientia que significa "conocimiento" o "entendimiento".

El tercer paso en la resolución de conflictos es la oración por el perdón. Debemos pedirle a Dios que nos perdone cuando hayamos hecho algún tipo de daño a otra persona, ya sea de forma intencionada o no (Colosenses 3:13).

Por ejemplo, si has estado discutiendo con tu cónyuge porque ha dejado la ropa sucia por toda la casa en lugar de ponerla en su sitio, o si un amigo te sigue pidiendo dinero prestado pero nunca te lo devuelve, ¡es un buen momento para orar! Ora para que Dios dé a ambas partes la paz a través del perdón para que cada uno pueda seguir adelante en la vida sintiéndose mejor que antes de que este conflicto surgiera entre ellos.

3. Ser honesto

La Biblia está llena de ejemplos de personas que no fueron honestas consigo mismas ni con los demás. Sus acciones tuvieron resultados desastrosos:

  • Jacob mintió sobre su relación con Raquel, y le costó muy caro. Finalmente, perdió todas sus posesiones a manos de Labán (Génesis 31:1-54).
  • Los hermanos de José conspiraron contra él porque estaban celosos del amor que le profesaba su padre (Génesis 37-50). Cuando lo vendieron como esclavo en Egipto, Judá confesó a Jacob que había participado en el complot (Génesis 44:16).
  • David trató de ocultar a Dios y al profeta Natán su relación adúltera con Betsabé (2 Samuel 11). También se negó a confesar que era culpable de la muerte de Urías (2 Samuel 12). Más tarde, David se arrepintió de su pecado al ser confrontado nuevamente por Natán (2 Samuel 12:7-23), pero no antes de experimentar numerosas consecuencias por ello.

4. Consigue la sabiduría de los demás

La Biblia dice que debemos buscar el consejo de otros, y creo que aquí es donde muchas personas fallan en la gestión de conflictos. Toman la situación en sus manos sin buscar el consejo de alguien que pueda ayudarles a resolver el problema. Hay diferentes maneras de buscar consejo:

  • Busca la sabiduría de Dios - Él te guiará cuando estés confundido o inseguro sobre lo que debes hacer. Puede que no lo entiendas todo ahora mismo, pero espera hasta más tarde, cuando todo se haya calmado; entonces repasa tus notas y comprueba si la sabiduría de Dios se te ha revelado ya entonces.
  • Busca la sabiduría de tus amigos - ¡Los amigos siempre son buenos oyentes y también pueden dar grandes consejos! Si ninguno de tus amigos ha experimentado lo mismo antes, entonces pregúntale a alguien que haya tenido experiencia antes (los parientes mayores funcionan bien aquí).

5. Saber cuándo elegir tus batallas

Es bueno saber que hay cosas por las que podemos luchar y otras que debemos dejar estar. En este caso, es importante determinar si vale la pena luchar contra un conflicto o no. Aquí tienes algunas preguntas que puedes hacerte si te apetece elegir tus batallas:

  • ¿Importará esto en última instancia? ¿El resultado de este conflicto es algo que perdurará en la eternidad?
  • ¿Soy capaz de ganar esta batalla sin perderme a mí mismo? Si no es así, tal vez sea mejor que me aleje de esta batalla sin haber perdido nada en absoluto.
  • ¿Hay otra manera de ganar esta batalla sin haber entrado en una con mi oponente?

En todos los conflictos es importante orar y perdonar para que el conflicto se resuelva por sí mismo.

Para resumir:

  • La oración es la parte más importante de cualquier conflicto. Debes rezar por ti, por tu cónyuge y por cualquier otra persona involucrada en el conflicto.
  • Perdonaros mutuamente y seguir rezando hasta que sintáis paz en vuestro corazón. Si tienes que disculparte, hazlo con humildad y sinceridad. No guardes rencor ni te enfades con la persona que ha causado el problema; céntrate en resolverlo.
  • ¡Recuerda que Dios quiere que nos amemos los unos a los otros incluso cuando es difícil!

Conclusión

Como hemos visto, hay muchos tipos diferentes de conflictos y formas de afrontarlos. Aunque es importante recordar que a veces tenemos que alejarnos de un conflicto o no participar en él, Dios nos ha dado la autoridad sobre nuestras propias situaciones. Siempre debemos utilizar los dones que Dios nos ha dado al tratar con los demás y con nosotros mismos para poder resolver nuestras diferencias de forma pacífica sin comprometer ninguna de nuestras creencias personales.

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