Fe Y Milagros

Nuestro tema de hoy se llama “Fe y milagros”. Un milagro es un acontecimiento no explicable por las leyes naturales o científicas. Los milagros suelen atribuirse a la intervención divina, en contraposición a las explicaciones científicas de los fenómenos. La palabra "milagro" suele utilizarse para describir cualquier acontecimiento beneficioso que es estadísticamente improbable pero no contrario a las leyes de la naturaleza, como sobrevivir a una enfermedad mortal o salvarse de un accidente.

Fe y milagros

Índice de Contenido
  1. Fe y milagros
  2. ¿Es la creencia en los milagros un signo de una mente débil?
  3. ¿Quién puede decir que el mundo, o la vida misma, no es un milagro?
  4. ¿Podría explicar qué es exactamente un milagro?
  5. ¿Es la palabra "milagro" anticuada y arcaica?
  6. ¿Cuáles son algunas formas de hacer que los milagros cotidianos ocurran en tu vida?
  7. ¿Son todos los milagros o sólo coincidencias?
  8. Yo no los llamaría coincidencias.
  9. Conclusión

Fe y milagros

La fe es la creencia en algo sin pruebas. Es una cuestión personal. La fe no es demostrable científicamente, ni es una religión. La fe puede encontrarse en todas las religiones, pero no pertenece a ninguna religión o secta en particular. La fe no es una ciencia; es diferente de la ciencia porque la fe no puede demostrarse ni refutarse mediante la observación, la experimentación y las pruebas, como ocurre con la ciencia.

¿Es la creencia en los milagros un signo de una mente débil?

Creer en los milagros es un signo de una mente fuerte, no débil. Las personas que no creen en la posibilidad de los milagros se niegan a sí mismas y a los demás la oportunidad de experimentar la gracia y el amor de Dios. Aunque no veas cómo podría fortalecerse tu fe creyendo en los milagros, vale la pena intentarlo. Si no puedes encontrar ninguna evidencia de ellos, ¡quizás no estás buscando lo suficiente!

¿Quién puede decir que el mundo, o la vida misma, no es un milagro?

Esta pregunta puede parecer filosófica. Pero es una pregunta que podemos responder. A medida que vayas leyendo este artículo, espero mostrarte por qué todo lo que nos rodea es realmente un milagro.

El mundo y todo lo que hay en él son milagros porque están hechos de átomos y los átomos no tienen conciencia ni inteligencia propia; sin embargo, son capaces de formar nuestros cuerpos, nuestros cerebros, nuestros pensamientos, emociones y recuerdos, ¡todo lo que nos hace ser quienes somos hoy! Esto puede parecer una afirmación obvia, pero si nos detenemos a pensar en ello con la suficiente profundidad, se convierte en algo muy profundo... ¡y también humillante!

¿Podría explicar qué es exactamente un milagro?

Un milagro es cualquier acontecimiento que no se explica por las leyes naturales o científicas. A menudo se piensa que los milagros son acontecimientos sobrenaturales, pero es importante recordar que la palabra "sobrenatural" significa simplemente algo que está más allá de la experiencia humana. Los milagros no ocurren a pesar de las leyes de la naturaleza; más bien, ocurren porque Dios nos ha dado la capacidad de torcer estas leyes para sus propósitos.

Los milagros no tienen por qué ser acontecimientos llamativos o dramáticos; también pueden ser actos sencillos, como librarse de una infección o curarse de un cáncer. Si una persona ha estado enferma durante muchos años, el hecho de que mejore repentinamente puede considerarse un milagro.

En algunos casos, los milagros pueden parecer coincidencias a primera vista, pero al investigar más a fondo resultan no ser tan aleatorios después de todo (por ejemplo: alguien encuentra dinero de camino a casa). Aunque estas coincidencias puedan parecer improbables o incluso milagrosas a primera vista, un examen más detallado revela que forman parte del plan de Dios para tu vida, y esta constatación debería causarte una gran alegría.

¿Es la palabra "milagro" anticuada y arcaica?

La palabra "milagro" no es anticuada. Tampoco es arcaica. La palabra milagro significa algo que es extraordinario y que va más allá de lo que normalmente experimentamos o esperamos que ocurra. Por ejemplo, si estuvieras conduciendo por una carretera y de repente tu coche se estropeara; eso sería un acontecimiento que ocurriría con poca frecuencia y, por tanto, sería considerado un milagro por la mayoría de la gente (ya que la mayoría de los coches no se estropean en la carretera).

La palabra casualidad significa algo que ocurre por accidente o de forma inesperada por suerte, coincidencia o azar, más que por diseño o intención (piensa en la frecuencia con la que decimos "he tenido suerte" cuando algo bueno ocurre en nuestra vida). Las palabras coincidencia y suerte también pueden usarse indistintamente entre sí, así como con milagro, porque todas ellas significan básicamente lo mismo: "algo que ocurre sin causa aparente".

¿Cuáles son algunas formas de hacer que los milagros cotidianos ocurran en tu vida?

  • Estar en el lugar adecuado en el momento adecuado
  • Ábrete a los milagros y a tu propia capacidad de crearlos
  • Ver el mundo con ojos nuevos, como si fuera la primera vez
  • Cree que puedes crear tus propios milagros pensando positivamente, amando a los demás y estando abierto a todos los resultados posibles
  • Reza para que te ayuden desde arriba

¿Son todos los milagros o sólo coincidencias?

Un milagro es un acontecimiento sobrenatural. Una coincidencia es un acontecimiento natural que parece ser significativo. Una coincidencia puede o no haber sido causada por algún acto intencional de humanos, animales u otros seres. En cambio, un milagro sólo puede atribuirse a Dios (o a algún otro poder superior), que tiene poderes y habilidades sobrenaturales que desafían nuestra comprensión de la naturaleza.

Un milagro puede definirse como un acto extraordinario de Dios que sirve como prueba en apoyo de la intervención divina en los asuntos humanos y la vida en la Tierra. Los milagros se asocian a menudo con profetas como Moisés o Jesucristo, que realizaron milagros durante su vida, como convertir el agua en vino en las bodas de Caná, caminar sobre las aguas durante su ministerio, resucitar a Lázaro de entre los muertos después de haber permanecido en la tumba durante cuatro días, curar a los enfermos, expulsar a los demonios, sanar a los leprosos, etc.

Además de estas manifestaciones dramáticas, también se registraron muchos milagros a menor escala, como revivir plantas muertas o devolver la vista a los ciegos sólo con la oración, así que, aunque no esté seguro de si su situación puede calificarse de milagrosa, considere la posibilidad de buscar ayuda de todos modos, ya que, aunque sólo sea por eso, podrá centrarse en algo positivo en lugar de pensar en cosas negativas durante todo el día.

Yo no los llamaría coincidencias.

Si has estado siguiendo mi serie de Milagros, puede que estés un poco confundido sobre la diferencia entre milagros y coincidencias.

Por un lado, la coincidencia es un acontecimiento que parece estar relacionado con otro acontecimiento, pero que en realidad no lo está, es sólo una casualidad afortunada. Por ejemplo, si suena tu canción favorita mientras conduces por la carretera y más tarde, ese mismo día, tu coche se estropea cerca de esa misma emisora de radio, sería fácil pensar que todo está relacionado de alguna manera (pero, por supuesto, no lo está). Esto es lo que llamamos "coincidencia".

El milagro es algo totalmente distinto. Un milagro ocurre cuando Dios interviene de alguna manera para llevar a cabo sus propósitos para nosotros o para otros a nuestro alrededor. Los milagros pueden parecer coincidencias o parecer trucos de magia (aunque no lo son), pero en el fondo son simplemente manifestaciones de la actividad divina en nuestro mundo, y no cualquier actividad divina: ¡esas señales milagrosas sirven como evidencia del poder salvador de Cristo!

Conclusión

No tienes que creer en los milagros, pero si lo haces, vale la pena. La vida es un milagro y todos deberíamos dar gracias por vivir en este mundo. Aunque sólo sea por eso, piensa en las personas que miran las estrellas cada noche y se les pone la piel de gallina porque saben que hay más allá de lo que pueden ver con sus propios ojos. Incluso si no eres religioso o espiritual (y yo no lo soy), quiero que recuerdes esta cita de Albert Einstein: "La imaginación es más importante que el conocimiento".

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