Estudio Bíblico De Salmo 43

El Salmo 43 es un canto de desesperación. El salmista está sufriendo y expresa sus emociones a través de la poesía. En este salmo, vemos que Dios puede liberarnos de nuestros días más oscuros. Dios quiere ayudar a los que están abatidos o desesperados por los problemas de la vida.

Índice de Contenido
  1. Qué podemos aprender del Salmo 43.
    1. 1. Soportar sin Dios es como estar reseco en el desierto.
    2. 2. El salmista suplica a Dios que reivindique su nombre y saque al pueblo del exilio.
    3. 3. El salmista pide a Dios que venga pronto y lo libere, porque está deprimido.
    4. 4. El salmista seguirá rezando hasta que obtenga una respuesta de Dios.
    5. 5. El salmista vuelve a pedirle a Dios que lo libere de su depresión.
  2. Conclusión:

Qué podemos aprender del Salmo 43.

El Salmo 43 es una oración de ayuda. Se trata de estar deprimido, o de sentirse en el exilio, o de ser esclavo del pecado. También trata de estar en el desierto, que es una de esas cosas que es mejor evitar a toda costa.

El Salmo 43 comienza preguntando a Dios qué piensa de alguien que vaga con una copa vacía, lo que suena súper deprimente y algo autodestructivo. Pero si estás pasando por momentos difíciles, es bueno recordar que Dios sabe exactamente cómo te sientes; Él ha estado ahí antes que nosotros.

1. Soportar sin Dios es como estar reseco en el desierto.

Las metáforas son una forma de hablar de algo en términos de otra cosa. Por ejemplo, cuando decimos que una persona tiene "sed", nos referimos a su deseo de algo. Pero cuando decimos que tiene "sed" en el desierto, bueno... ¡eso es tanto una analogía como una metáfora!

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Aguantar sin Dios es como estar sediento en el desierto. El salmista compara el soportar sin Dios con estar reseco, y nos da una imagen de lo que significa tener sed para que entendamos lo que quiere decir con esta comparación.

Cuando leas el resto del Salmo 43, verás cómo esto se compara con nuestras vidas como cristianos hoy en día: ¡tener una relación con Dios marca la diferencia!

2. El salmista suplica a Dios que reivindique su nombre y saque al pueblo del exilio.

Veamos los dos primeros versículos:

  • "Dios, ¿por qué te escondes en los momentos difíciles? ¿Por qué te olvidas de nosotros durante tanto tiempo?"
  • "¿Cuánto tiempo tengo que pedir ayuda antes de que me respondas?".

Esta es una pregunta a Dios. Le está preguntando al Señor por qué no tiene noticias de Él. Y al ver estos versículos, hace un trabajo asombroso al suplicar a Dios en nombre de sí mismo y de su pueblo.

Podemos aprender mucho de esto. En primer lugar, dice que Dios es el único que puede sacarlos del exilio y vindicar su nombre (o devolverlo) después de haber sido perseguidos por sus enemigos.

3. El salmista pide a Dios que venga pronto y lo libere, porque está deprimido.

¿Cuántas veces has estado deprimido? Probablemente bastantes. ¿Y cuántas veces has rezado para que Dios te ayude a salir de ella? ¿Quién más puede salvarnos de la depresión sino Dios? Sólo Él tiene el poder de liberarnos de nuestra depresión, ¡y vendrá y lo hará!

Dios vendrá y nos liberará rápidamente, por la mañana o por la noche, incluso al día siguiente. Pero recuerda: Cuando se trata de deshacerse de su depresión para siempre, no espere hasta mañana: ¡puede ser demasiado tarde!

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4. El salmista seguirá rezando hasta que obtenga una respuesta de Dios.

Verás que el salmista continuará orando hasta que obtenga una respuesta de Dios. El salmista tiene la esperanza de que Dios responda a su oración, pero también sabe que puede llevar tiempo.

No tiene miedo de pedir ayuda a Dios porque sabe que aunque no obtenga una respuesta inmediata de Él, al menos puede saber que Dios le escucha y que es consciente de lo que el salmista necesita.

5. El salmista vuelve a pedirle a Dios que lo libere de su depresión.

Dios te rescatará de tu depresión. ¿Cómo puede ser esto? ¿Cómo puede Dios librarme de un estado tan doloroso? Es porque sólo Él tiene el poder de hacerlo.

Nadie ni nada más puede liberarnos de nuestra depresión: ni los medicamentos, ni los médicos, ni los amigos ni la familia. Necesitamos la ayuda de Dios para superar esta enfermedad debilitante.

Conclusión:

A veces tenemos que pasar por días oscuros, pero Dios lo sabe, y nos rescata en los momentos difíciles.

El salmista escribe:

"Esperé pacientemente a Yahveh; se volvió hacia mí y escuchó mi clamor. Me sacó del pozo de fango, del lodo y del fango; puso mis pies en una roca y me dio un lugar firme para estar de pie. Puso en mi boca un cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios. Muchos verán y temerán a Yahveh y pondrán su confianza en él" (versículos 1-3).

Esto es lo que Dios hace por nosotros cuando pasamos por momentos difíciles. Si usted se encuentra deprimido en este momento, anímese: ¡Dios lo está esperando pacientemente! Él sabe todo acerca de tus luchas, y no quiere nada más que levantarte de nuevo. Dondequiera que te encuentres en este momento -pozo estrecho o desierto seco- sabe que Dios nunca dejará ni abandonará a los que le aman (Deuteronomio 31:6).

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